QUE ES THE WOW FACTOR ?

The WOW Factor es un nuevo concepto en consultoría que transforma pequeños emprendimientos en negocios exitosos. Mariana Rapoport y Cecilia Nigro, dos referentes del mundo de la hotelería y las tendencias, crearon una poderosa metodología que trabaja sobre los aspectos operativos y emocionales de un negocio.

Es el resultado de una exótica red que une a los profesionales más influyentes de la hotelería, gastronomía, interiorismo, arquitectura, marketing, ventas, comunicación, networking y management. Con un abordaje diferente y pensado a medida, evalúan exhaustivamente el ADN de cada emprendimiento, desde el funcionamiento general hasta los sutiles detalles responsables de lograr la fascinación del cliente. Asi, Cecilia y Mariana, como cabeza de un equipo, diseñan soluciones que disminuyen debilidades, identifican las amenazas, potencian fortalezas y aprovechan las oportunidades en un mercado cada vez más competitivo.

Cuando un emprendimiento puede generar una experiencia WOW, logra aumentar la ocupación y la rentabilidad, así como la fidelidad del cliente, que contagia su pasión a otros potenciales clientes, generando el poderoso boca a boca.

miércoles, 17 de marzo de 2010

.: RESTAURANTES EFIMEROS :.


 The Pale Blue Door, Santiago de Chile
Ocultos, efímeros, militantes del circuito under. Algunos hasta se dan el lujo de ser nómades: se construyen en pocos días y se desarman en apenas unas horas. En las grandes ciudades están en auge estos proyectos gastronómicos anticonvencionales. Se los llama Supper Clubs, Guerilla dining, y Underground, Pop- up o Secret restaurants. Las modalidades son tan variables como su forma: funcionan un día a la semana, durante un par de meses en la misma dirección y están aquellas versiones de cortísima vida, corporizadas en los hábitats más excéntricos. Una carpa de circo, el taller de un artista, un parking en desuso, el living de un departamento y hasta una casa abandonada. Cada uno, a su manera, propone experiencias irreverentes, irrepetibles, a prueba de espíritus conservadores. Su mejor publicidad es el boca a boca, una invitación posteada en Facebook, mensajes vía Twitter, o un mail invitando a los amigos y reenviado a los amigos de los amigos. La dirección es siempre secreta y se conocerá recién después de cumplir con una serie de pasos exigidos.
 Pizzeria Paladar Hector, La Havana
Otro Paladar, de nombre desconocido, en La Havana
Restaurantes escondidos existen desde hace décadas. En París hace treinta años que Jim, expatriado norteamericano da de comer los domingos a desconocidos, en el living de su departamento del distrito 14. Durante los eternos años del appartheid, en el Soweto, ciudad satélite de Johannesburgo, se multiplicaron los restaurantes clandestinos en casas de familia. Vendían alcohol y comida y mantenían la estética hogareña para no despertar las sospechas de la policía. En este lado del Atlántico, Cuba presenta Los Paladares, su propia versión casera, ahora con la bendición del gobierno.

SEÑAS PARTICULARES
Son hijos de la recesión económica o bien nacieron para agitar el conservador mundillo gastronómico. Están destinados a un público ávido de nuevas propuestas, que suele pagar un precio recession-friendly por toda la experiencia. Las cocinas están dirigidas por chefs amateurs o por grandes maestros, funciona “off the record” y la mayoría carece de habilitación. 
 Foto Underground Restaurant, gentileza Ms. Marmite Lover
Entre los más famosos del mundo fichan el londinense Underground Restaurant de Ms. Marmite Lover quien abre las puertas de su casa para recibir a 26 comensales. También participan de la gran movida londinense, el Green Onion Supper Club, el Hidden Tea Room y el itinerante Rambling Restaurant que se arma todas las semanas en un enclave diferente: el depósito de un ferrocarril, una casa tomada o una playa de estacionamiento. 

 
Flyer SubCulture Dining by the Dissident Chef, San Francisco
 Mientras que en San Francisco, descolla el SubCulture Dining by the Dissident chef, una suerte de sociedad secreta de gourmands que operó en una variedad de lugares excéntricos, incluyendo una casilla rodante.
The Pale Blue Door dio un paso más largo cuando se convirtió en un restaurante vagabundo. Nació hace dos años en Londres, en la casa del artista Tony Hornecker, cruzó a Santiago de Chile y acaba de desembarcar en Buenos Aires. Diseñado por este escenógrafo inglés de buenas credenciales en el mundillo de la moda (trabajó para Stella Mc Cartney, las revistas ID y Vogue) abrió el fin de semana pasado en San Telmo y planea estar sólo unas noches hasta fines de mes.


 The Pale Blue Door, Londres
 Foto The Pale Blue Door,Santiago de Chile, gentileza Tony Hornecker

NOCHE PORTEÑA
Aunque ya hace un par de años que el fenómeno de restaurantes secretos llegó a Buenos Aires (Casa Félix en Chacarita, Almacén Secreto en Villa Crespo, Casa Salt Shaker en Barrio Norte, etc.) también experimentó tibiamente con su propio circuito de cenas itinerantes liderado por la organización apodada Las Noches Grimod.
Conocimos un par de estos emprendimientos a puertas cerradas pero la propuesta de conocer un restaurante vagabundo recién despertó nuestro interés cuando una amiga ibérica nos comentó de la llegada de The Pale Blue Door. Nos anotamos vía mail y allí fuimos la noche de su inauguración.  Una experiencia más que inquietante, aquí narrada bajo dos voces.
  The Pale Blue Door, Buenos Aires
SEGÚN CECILIA
"Mi amiga Lucía, periodista epañola radicada en Buenos Aires, me llamó para consultar dónde podía alquilar vajilla "vintage" para un restaurant que estaría abierto solo por un mes.
-“Un mes?”, le pregunté.
-“”, me respondió, “es de mi amigo inglés Tony Hornecker. Hace dos años se embarcó en "The Pale Blue Door", un proyecto que surgió cuando se quedó sin, literalmente, una sola libra en su bolsillo y empezó a pensar como ganarse la vida, muy a lo British por supuesto. Tony –siguió diciendo- creó uno de los tantos restaurantes vagabundos que con cada vez con más frecuencia se ven en diferentes partes del mundo. Este restaurante itinerante se instala durante un mes en un lugar, prepara comida austera pero tiene una propuesta difícil de pasar inadvertida por su estética grunge/trash. Tony elige lugares de lo más raros, derruidos, inhóspitos pero súper divertidos”.

Me convenció. Fuimos a la carga el viernes a la noche, y sumamos a Marcela Naon, especialista en moda y retail de Wow Factor, sin saber dónde la invitábamos. El precio era $120 por persona “all inclusive”, que no sé si me pareció excesivo, pero preferí dejar de lado mis prejuicios y partir rumbo a la calle Carlos Calvo, en el corazón de San Telmo.
Raro, la puerta no existía. Por fuera se veía una casa del 1800, con todas las ventanas tapiadas con cemento y grafiteadas. Llamamos a un celular y nos indicaron que se entraba por un estacionamiento, oscuro, al lado de la casa. Un camino marcado sólo con velas "Ranchera" y de ahí en más nos dimos cuenta que era una de esas experiencias que no todos disfrutan pero que definitivamente al team WOW nos fascina!

No era un restaurant, no era una casa en pie, sino un lugar totalmente abandonado, una casona con gloriosas columnas, exteriores con dameros y habitaciones de techos altísimos que miraban a un patio interno. Me impactó la instalación, el lugar estaba intervenido, paredes pintadas, maderas que unían sogas y ruedas de bicicleta suspendidas a lo Duchamp, y una cuasi entrada, hecha con maderas de cajón de manzana y una luz celeste que iluminaba a la prefabricada “Pale Blue Door”.

El resto, fue toda una experiencia, desde el Drag Queen que nos recibió con un mega sombrero de símil leopardo hasta el simpático creador, Tony. La comida si bien no fue algo que recomendaría especialmente, constaba de una entrada con ensalada a la griega; principal de carne (a lo British y no muy well done, pero digna) con papas y una salsa de crema, vino blanco y tinto y un postre que no logro definir. ¿Eran duraznos con crema y crumble?

El show no fue sorprendente pero todo coincidía. El espacio, la comida, el lugar, la gente, todo muy alocado y definitivamente British (y, desde ya, no para todos). Me atrapó por lo diferente. No lo recomiendo para impresionables pero sí para gente que tiene una mirada cero prejuiciosa y muy estética, que le atrae lo "nuevo y poco usual". 
  The Pale Blue Door, Buenos Aires
SEGÚN MARIANA
Fui a la buena de dios, excitada con la propuesta, pero sin saber mucho de qué iba. Llegamos a las diez, media hora más tarde. Estacionamos justo frente a la dirección señalada: una casona tapiada, sin señales de vida.

Tres mujeres solas, una noche oscura, una casa abandonada, cero indicio de un restaurante secreto.
“¿Será una broma? ¿Nos equivocamos de calle y altura?”, seguí elucubrando. Cecilia llamó al teléfono del restaurante. Yo llamé a mi marido: “Si nos secuestran (¡Ja, que paranoia!), él sabrá dónde buscarnos”, pensé.
“Si nos pasa algo, estamos en Carlos Calvo al bla bla bla”, alcancé a decirle con un poco de vergüenza y corté en el preciso momento que nos abrieron el portón y vislumbré un oscurísimo playón de estacionamiento frente a nosotras. Desierto, obviamente.

Cristóbal, un chileno de unos treinta años, nos recibió con una sonrisa de oreja a oreja y nos condujo por las penumbras hasta dar con este insólito restaurante armado en una magnífica casona en ruinas. Segunda escena tranquilizadora: estaba lleno  y la gente no mostraba signos de horror. No ví rostros familiares pero los pocos que descubría, tenían gestos placenteros. La gente comía y se divertía. Por fin me aflojé del todo. Y empezó el tiempo del disfrute.
Enseguida descubrimos a Tony, su creador que bandejeaba a la par de sus asistentes. Jean y zapatillas prolijas, cara aniñada, flaquito y amable, sin aires de grandeza y cero snobismo.
-“¿Cómo se te ocurrió armarlo?”, le pregunté.
-“Me estaba muriendo de hambre y no tenía para comer” me contestó.
-“¿Tu primer plato fueron papas y cebollas?, le retruqué con cierta ironía. No podía imaginar cómo financiaría su emprendimiento.
-“No”, me contestó en un inglés cerradísimo y entendí algo así como que había conseguido financiación.

Pasó de todo pero tampoco pasó nada extraordinario. Los platos de comida salían de una cocina improvisada en un cuarto derruido. El Drag Queen hizo su show tercermundista trepado a una tarima. Simpático. Dos parejas huyeron antes de probar el postre. Su mesa estaba pegada al “escenario”, sobre un enclenque andamio. “No es lo que imaginábamos”, nos dicen con una cara cruza de desilusión y espanto.
A la una emprendimos la retirada, casi todos al mismo tiempo. Se veían sonrisas de satisfacción y en otros, desconcierto. Nosotras, en cambio, disfrutamos de la experiencia. De la luz de las velas, de la escenografía surrealista, de la amabilidad de los organizadores. Pasamos por alto la incomodidad, los posibles riesgos de derrumbe y la comida. Y como Cecilia bien lo dijo, es una propuesta para pasar una noche diferente e irrepetible, dejando de lado los prejuicios y altas exigencias que le demandaríamos a cualquier otro restaurante.

Próximas fechas 18, 21, 25 y 28 de marzo a las 21.30. El menú ($120) incluye media botella de vino por persona. Previa reserva por e-mail se obtienen las coordenadas específicas de la casa en San Telmo. http://tonyhornecker.wordpress.com/

 

viernes, 5 de febrero de 2010

.: Mi Buenos Aires WOW :.

 Foto Juan Hitters / Surpressagencia

Cafetines gloriosos. Caminatas literarias y ferias callejeras. Diseñadores de culto y artesanos de bajo perfil. De manera 100% subjetiva, revelamos nuestras direcciones y secretos favoritos que nos movilizan algún costado del alma.


CACERIA GOURMET
Almas de sibaritas, recorremos la ciudad experimentando delis, panaderías, restaurantes, confiterías, mercados, bombonerías. Nuestro listado es ecléctico: nos cautiva tanto una bondiola glaceada con membrillo y humita criolla como un vaso de afrodisíaca limonada con jengibre y menta. Aquí les revelamos nuestras mayores debilidades en cuestiones culinarias.
 Foto gentileza Lothus Neo Thai
  • El curry de langostinos en leche de coco y los buñuelos de banana del Lothus Neo Thai, encantador restaurante regenteado por la chef Ceso Carena, palabras mayores cuando hablamos de la cocina del sudeste asiático. El curry. de un picor intenso, es apto sólo para paladares bravos, mientras que los bocaditos de banana, es una opción más democrática. Llegan a la mesa calentitos con una bocha de helado de crema, salpicada con coco rallado y baño de salsa de miel. Manjar de los dioses (Arribeños 2265, Chinatown).
Gentileza Celeste Najt/surpressagencia
  • Dos propuestas sublimes en Casa Cruz: Magret de pato crocante con pickles de ciruelas y duraznos, y la bondiola glaceada con membrillo y humita criolla. En este glamoroso restaurante no se respira más un aire snob. Aquí se está para disfrutar de una experiencia culinaria y sensorial superlativa, sin estridencias y con mucha elegancia. A su cabeza está el polifacético Germán Martitegui, creador también de Olsen y Tegui, otras dos propuestas que encabezan nuestro ranking de favoritos (Uriarte 1658, Palermo S).
  • Las tarteletas de frambuesa del patissier bretón Franck Dauffouis. Absoluta delicadeza, con base de masa suave, rellena de chantilly y coronada con frambuesas fresquitas (Ambrosetti 901, esquina Franklin, Parque Centenario).
  • Las populares medialunas de la cadena Haus Brot. Extremadamente adictivas, a  base de harina y azúcar  integrales.
  • Las masitas con frutas secas de La Patisserie Française. Triangulitos de lluvia de almendras que se nos hacen agua en la boca (Malabia 2355, Palermo).
  • La leche orgánica, entera y fresquísima, de la Granja Azucena, ordeñada por Néstor, chacarero de sonrisa ancha y  piel curtida (Mercado agroecológico, Federico Lacroze  4171, Chacarita, miércoles y sábados).
  • El maracuyá congelado de los supermercados del Chinatown. Con un aroma embriagante, marida de maravillosas con vodka (Arribeños entre Mendoza y Olazábal, Belgrano).
  • Los corazones de alcauciles en aceite de Mamma Rosa. Tentaciones producidas por  empresa gourmet mendocina (Carranza y Guatemala, Palermo).
  • El queso brie de Le Fermier, producido en tambo de Suipacha, zona tambera por excelencia. Suave pero con cuerpo. Hormas a domicilio, a precios muy amables, para congelar sin problemas durante un par de meses.
  • Glorioso, el tiradito “Carpassion”, de Yuku Osaka. Láminas de salmón crudas, bañadas de miel de maracuyá y  tiritas de masa philo crocantes, preparado por Hernán, simpático sushi-man detrás  la barra . (Costa Rica 5511, Palermo H) 
BUENOS AIRES PARA COMPARTIR CON EXTRANJEROS: 
Foto Juan Hitters/surpressagencia
  • Para palpitar el viejo Buenos Aires, el de los inmigrantes españoles, reservamos mesa en El Globo emblemática institución gastronómica a punto de celebrar cien años de existencia. Atendido por mozos auténticos, de su cocina marcha el puchero mixto y las  ancas de ranas a la provenzal. Tiernitas y sabrosonas, servidas con papas a la provenzal. (Hipólito Yrigoyen 1199, Montserrat). La sobremesa continúa en el Tortoni, mítica confitería del 1893, con mesas de roble y mármol, bustos de bronce de Gardel y lucarnas de vitral. Una gloria de la Bélle Epoque porteña. (Av. De Mayo 825/29).  
  • Para  que conozcan más profundamente la ciudad, los ponemos en manos de Hebe Cafferata, alma Mater de Wanderlust Expediciones. Hebe diseñó una serie de salidas, una más atractiva que la otra, siempre lideradas por expertos. La programación variopinta incluye desde un “Milonga Hoping” con la bailarina Milena, caminatas borgeanas, circuitos arqueológicos, paseos arquitectónicos, rastreo de la herencia judía, y otros tantos más, para todos los gustos e inquietudes (tel. 011-5218-4856).
Gentileza el Banderin
  • A disfrutar de una copa de grapa en El Banderín, en esquina apacible del barrio de Almagro. Acodado sobre la barra de madera encontrarán a Don Mario, orgulloso hijo del fundador de este café abierto en el 1923 . De sólo diez mesas, sus paredes están atiborradas de camisetas y banderines de fútbol, y fotos de personajes, incluyendo al Capitán Piluso (Guardia Vieja esquina Billinghurst).

Foto de Facundo de Zuviría para Fundación Proa
  • Proa! Absoluto lujo que exista en La  Boca esta prestigiosísima fundación dedicada al arte contemporáneo internacional. Funciona en casona de inmigrante reciclada con maestría por  el estudio italiano Caruso Torricella. En la actualidad, despliegan  una visión audaz de videos,  presentando a Dead Forest (Storm), conmovedor trabajo del  argentino Charly Nijensohn, artista que se propuso captar la degradación de la selva amazónica y la tensión entre el hombre y la naturaleza. Después de la recorrida, parada obligatoria en la cafetería de los Petersen,  amplio y aireado espacio con muebles de diseño italiano, para disfrutar de un delicioso  tentempié con la vista quinqueliana del Riachuelo (Pedro de Mendoza 1929, Caminito).
  • Los domingos por la mañana a la Feria de Mataderos. Para respirar el pintoresquismo aire de esta fiesta popular callejera, con pinceladas gauchescas, sin salir de la ciudad. Carreras de sortijas, conjuntos folklóricos en vivo,  bailes típicos (chamamé, chacareras, zambas, gatos) y para calmar al hambre, decenas de chiringuitos de choripán (algunos de dudosa higiene), y otros más prolijos, donde preparan en enormes cacerolas locro y tamales. Lo más delicioso, son las brochettes de frutillas y kiwi bañadas de caramelo Hay tiempo para shopping también en la feria de artesanos: filas y filas de puestitos variopintos, donde los artesanos del campo ofrecen  clásicos cinturones descarnados, alfombras de cuero de vacas y cuchillos de alpaca. No pasar por alto el Bar Oviedo (Av Lisandro de la Torre 2407), en esquina estratégica del 1900, célebre reducto de payadores en tiempos pasados (Avda. Lisando de la Torre y av de los Corrales, Mataderos).
TRES DISEÑADORES ARGENTINOS PARA AMAR
 
  
 

Gentileza Pablo Ramirez
  • Pablo Ramírez  maestro del diseño argentino contemporáneo, recibe en su  pristina tienda de San Telmo. Cultor de una paleta que rara vez se despega del blanco y el negro, en persona -y en su ausencia Gonzalo- nos orientará, con paciencia y sinceridad, hasta  descubrir esa  prenda  sinuosa y elegante que nos queda mejor que ninguna, con el plus que no pasará de moda al poco de andar. Dos novedades de último momento: vestirá a Soledad Villamil (por la nominada “El Secreto de sus Ojos”) en la próxima entrega de los Oscar y  -desde el lunes 15 de febrero- empieza El Mercado Ramirez, su liquidación de temporada. Oportunidades increíbles (Perú 587). 

Gentileza Lucila Iotti
  • Lucila Iotti diseñadora de zapatos! En su pequeña boutique pero que basta para hipnotizarte, Lucila despliega su universo femenino plagado de tacos altos,  combinaciones osadas que jamás pierden un ápice de glamour. Fue elegida por segundo año consecutivo por el ojo experto de The Cool Hunter (Malabia 2212, Palermo Viejo).


Fotos Pompi Gutnisky
  • En su fantasiosa tienda del Museo Metropolitano, Celedonio Lohidoy descubre su universo de  joyas signadas por un excéntrico barroquismo. La vidriera, en sus manos,  adquiere un vuelo poético hechizante (Castex 3225, Palermo Chico).
REGALOS LOCALES DE LO MAS CHIC 
 
 Gentileza Mineralia

  • Para bijou contemporánea, vamos a Mineralia, creación de las artistas plásticas Angeles Arguimbau y Alicia Tilmant, que continuamente exploran con materiales no tradicionales, como  filamento de nylon teñidos a mano, hilo de teflón o chaguar. Piezas únicas y ediciones limitadas. (Terrero 3024, Lomas de San Isidro).
  • Las acariciantes mantas y throws de pelo de llama y  lana de oveja extraída de animales criados en el Altiplano por collas. Festival de colores en fucsia, lila, violeta, maíz, verde, uno más bonito que el otro. Pampa Brava.

 
Gentileza tota reciclados
  • Con botones viejos, alambres, objetos antiguos y miles de objetos inimaginables, las reconocidas internacionamente, Marcela Muñiz y Valeria Hasse crean las más eclécticas piezas de bijoux con el sello Tota Reciclados.  (Costa Rica 4468, estudio 5, Palermo).
  • Las alfombras bordadas a mano y los ponchos de oveja y de llama de los Avar Saracho, dinastía familiar de productores textiles catamarqueños que hilan a mano, tiñen con  productos vegetales y tejen maravillas en telar criollo.
Gentileza Aire del Sur
  • Rústico pero extremadamente chic, es la línea de accesorios para la casa ideados por Marcelo Lucini - factotum de Aire del Sur – y su línea de moda a cargo del creativo diseñador Ariel Estanga. Súper Glam el cinturón modelo Monik, de cuero con hebilla de ónix y alpaca y clutch Eva Mil de alpaca ónix y cuero de cabra negro (Fitz Roy 1885 Palermo H y Alvear 1883, Recoleta).
CONTANOS CUAL ES TU BUENOS AIRES WOW.  
Escribinos a contacto@thewowf.com o simplemente dejá tu comentario en esta entrada.
Las respuestas las publicaremos a fin de este mes en nuestro perfil de Facebook.
GRACIAS!

viernes, 8 de enero de 2010

.: LOS ANTI-HOTELES :.




Hoteles de sal y hoteles de hielo. Grúas, cárceles, cajones y cápsulas submarinas convertidos en exóticos hospedajes. Flotando en el puerto, al fondo de una laguna o en el Polo Norte. Con el objetivo de generar experiencias UNICAS E INOLVIDABLES -cada uno y a su manera- desafía el concepto tradicional de hospitalidad para generar, sensaciones de “incomodidad”. Un frío que hiela la sangre, minidimensiones que dan claustrofobia, barrotes que recuerdan un pasado carcelario, sal que irritaría hasta al menos hipertenso. Aunque para la mayoría de los mortales, carece de atractivos, sus seguidores los recordarán (felices) durante todas sus vidas

huéspedes "on the rocks"

Entre las propuestas más aventureras fichan los hoteles construidos con bloques de hielo, desparramados por Suecia, Canadá, Alaska, Alemania, Suiza y Finlandia. Tienen una vida efímera, no resisten más de dos o tres meses ya que el calor de la primavera los derrite y habrá que volver a construirlos al invierno siguiente. Uno de los más emblemáticos es el Hôtel de Glace (*) ubicado en Duchesnay, al borde del lago Saint-Joseph, a sólo 30 minutos de Quebec. Las habitaciones son iglúes, con pisos de nieve y equipamiento espartano. Luz tenue, apenas una mesita (prohibido poner valijas que se congelan) y a dormir en camas de bloques de hielo sobre el cual apoya un sommier de madera y un colchón cubierto de pieles. Huéspedes, olvídense del pijama: quienes duermen en este hotel tienen que usar ropa de esquí con guantes y gorros, enfundados cual bicho canasto en bolsas de dormir nórdicas. El termómetro suele coquetear con los 5 grados bajo cero mientras que a la intemperie, llega a los – 30 grados. Los baños están afuera del cuarto, construidos en material y calefaccionados como Dios manda.
(*)Tarifas desde 189 dólares la noche, por persona. Incluye acceso a sauna, desayuno y copa de bienvenida en vaso de hielo.


hipertensos, abstenerse
Al sureste de Bolivia, a más de 3.600 metros de altura, se encuentra el Salar de Uyuni, el mayor desierto de sal del mundo. Para explotar al máximo las maravillas turísticas de la región, se desarrollaron un par de emprendimientos, modestos pero con un encanto único, hechos básicamente con sal. La metodología de construcción es simple: se corta la sal en pequeños bloques y se pegan con cemento, también a base de sal y agua. Los cimientos están reforzados con capas de hormigón al igual que algunos pilares que sostienen el edificio. El hotel Cristal Samaña (*), uno de los más conocidos, está a orillas del salar, y tiene 30 habitaciones. Blanco a rabiar con unos toques de colores, es curioso transitar por sus pasillos tapizados de polvo que se va levantando haciendo camino. Y ni qué hablar de la noche, durmiendo también sobre una cama diseñada, como corresponde, con bloques de sal.
(*) La habitación doble cuesta 120 dólares, tarifa que incluye desayuno y cena fija.


 gentileza, Hotel Cristal Samaña, Bolivia

subacuático homenaje a Julio Verne

El Jules Undersea Lodge (*), en la laguna Esmeralda de Key Largo, Florida, es un micro-hotel de sólo dos cuartos. Antes de su conversión radical, dentro de esta estructura de acero y acrílico, funcionaba un laboratorio de investigación de flora y fauna marina. El acceso es francamente atípico: habrá que bucear seis metros y atravesar por el fondo de una mini piscina ubicada en la Wet Room, habitación que contiene también baño y ducha. Tiene un estar equipado con comedor, kitchenette, heladera, TV, aire acondicionado y teléfono. Todo está fríamente calculado: se conecta a tierra a través de un cable umbilical que le aporta aire fresco, agua, electricidad y comunicación. Ofrecen otros amenities como chef a bordo y snacks a media noche. Cada cuarto tiene su ventana ojo de buey, para disfrutar del devenir de los preciosos cardúmenes de peces tropicales. Desaconsejado para gente con problemas auditivos, claustrofobia, ataque de pánico, resfríos y embarazadas.
(*) Tarifas desde 275 dólares + impuestos la noche para grupos de cuatro personas.

 gentileza, Jules Hotel, Florida

noches encapsuladas

Cero glamorosos son los famosos hoteles cápsula, curiosa fórmula de hospedaje que arrancó en los 80 en Tokio. Del día a la noche se convirtieron en exitosos atrayendo una legión de ejecutivos que con más copas de las debidas, no les daba el cuerpo para volver a sus casas en los suburbios. Estas opciones, muy económicas, no llaman la atención: son clásicos edificios de varios pisos pero la sorpresa comienza en los interiores. No hay habitaciones, sino cajones de fibra de vidrio de 1 m2 x 2 m de altura, uno pegado al otro. En el Capsule Inn Akihabara (*), además de la cama, tienen luz, aire acondicionado, Wifi, TV, radio y despertador. Una cortina garantiza algo de privacidad pero no logra a aislar de los ruidos vecinos. Baños y duchas son comunitarios, y algunos como el Sunplay Inn de Osaka, suman bar y sauna. Todo está militarmente reglamentado: está obligado cambiarse en los baños, zapatos y valija en lockers (donde encontrarán bata y toalla) y aquellos alojamientos que admiten mujeres, las alojan en pisos separados.
(*) Desde 4000 yens por persona.



Otra variante insólita es el flotante Capsule Hotel, constituido por ocho “platos voladores” de metal, pintados de un naranja rabioso, amarrados en el puerto de La Haya. En otra vida, estas cápsulas sirvieron como vehículo de escape para los tripulantes de las plataformas petroleras. Construidas en los 70, tienen un diámetro de apenas 4,25 metros y la única modernización ha sido un pequeño WC. Cada una aloja máximo tres huéspedes, quienes pasarán la noche enfundados en bolsas de dormir.
(*)Cuesta entre U$ 100 y U$ 250, dependiendo la temporada e incluye un kit básico de comida.
 



dormir colgado

Descartado para quienes tienen vértigo, El Harbour Crane (*) es una grúa reconvertida en un hotel aéreo. Estacionada en el puerto de Harlingen, a una hora de Amsterdam, se accede a la cabina a 17 metros de altura gracias a dos ascensores especialmente diseñados. La habitación, con baño y ducha, mide 60 m3 y tiene una ambientación cool: cama doble, paredes revestidas de goma colorada y equipamiento de los hermanos Eames. Para disfrutar de una vista panorámica en 360 grados, le agregaron un patio externo.
(*) U$400 la noche para dos personas (incluye delivery de desayuno).



tras las rejas

Para muchos el hostel Celica (*), sería una experiencia insoportable: ubicado en el centro de Liubliana, este curioso lugar es una ex prisión militar del año 1880 reconvertida en exótico hospedaje. Cada una de las 29 celdas fue transformada en cuartos que mantienen, como macabro souvenir, los barrotes carceleros en puertas y ventanas. La ambientación corrió por cuenta de artistas eslovenos que más allá de su esfuerzo, no lograron borrarle su mal karma.
(*) En febrero, la habitación doble con baño compartido incluyendo desayuno, cuesta aprox. 48 euros.

 gentileza, Hotel Celica, Eslovenia

sábado, 2 de enero de 2010

.: HAPPY NEW YEAR :.

 
 THINK WOW | WISH WOW | LIVE WOW
BE WOW

martes, 15 de diciembre de 2009

.: CHACARITA, NICE TO MEET YOU! :.


Londres, Nueva  York, San Pablo, Buenos Aires. Las grandes ciudades están en constante evolución y las movidas se corren hacia zonas más periféricas. En Londres asoma con fuerza plácida London Fields, reducto de artistas emergentes, galerías de arte y un famoso farmer´s market especializado en alimentos biodinámicos y ropa vintage. En NY, el  Lower East Side (rebautizado LES), está en plena ebullición, mutando su perfil de barrio mayorista habitado por pauperizados inmigrantes judíos, para darle la bienvenida a las tiendas y delis más hip de Manhattan. En la más cercana San Pablo agendarse Barra Funda, hasta hace poco caído del mapa y  poblado de galpones deteriorados, que hoy alojan a los más cool Night Clubs y bares de la ciudad.


Buenos Aires también está atravesando su propia metamorfosis. Chacarita, sin prisa pero sin pausa, se está perfilando como una de las zonas más refrescantes. Tiene un espíritu barrial, cero pretencioso y un poco desaliñado que lo vuelve más auténtico mezclado con una incipiente e interesante movida cultural-gastronómica-artística. Una delicada yuxtaposición entre lo antiguo y lo contemporáneo, con un mix de agencias de publicidad de culto (como la inglesa Mother), productoras de cine, bodegones atendidos por mozos vestidos de mozos, una nueva ola de restaurantes gourmet, talleres de artesanos y diseñadores, muchos cansados de la metamorfosis salvaje que se apoderó de su vecino Palermo Viejo.
Wow salió a recorrer sus calles y armó un recorrido con la mejor data para disfrutar de esta vibrante Chacarita.

EN PLAN CULTURAL/ARQUITECTONICO

Cementerio de la Chacarita, Dr. Azotes Divinos

PRIMERA (O ULTIMA) PARADA: EL CEMENTERIO DE LA CHACARITA
Nació con mala estrella: fue creado por necesidad y urgencia, allá por el 1871, cuando Buenos Aires fue azotada por la epidemia de la fiebre amarilla. Como la Recoleta tenía prohibido inhumar a las víctimas de esta enfermedad, se armó en esta zona de chacras, uno de los cementerios más grandes del mundo, una suerte de megaciudad fantasma de 95 hectáreas poblada de calles arboladas con 10.000 bóvedas, 350.000 nichos y 100.000 sepulturas. Si se le despertó la curiosidad por visitarlo, péguele una mirada al pórtico, de 28 columnas dóricas, diseñado por el arquitecto Juan Buschiazzo, motor de la modernización de Buenos Aires y creador de la ciudad de La Plata. Una vez adentro, no se pierda el Panteón de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, edificio religioso de 1898 con el sello del célebre arquitecto noruego Alejandro Christophersen, autor del Palacio Anchorena, Casa Cuna y del Círculo Italiano . Y, si su curiosidad da para más, dése una vuelta por el sector séptimo, que aloja los imponentes monumentos de Alfonsina Storni, Quinquela Martín, Carlos Gardel, entre otros. Para los vampiros, se organizan dos veces por mes paseos guiados (tel 4514-6910) www.cementeriochacarita.com.ar.

BARRIO LOS ANDES: visita obligatoria para los fans de la arquitectura. Este complejo de casas colectivas económicas fue inaugurado  en 1928 por el arquitecto Fermín Bereterbide, gran promotor del movimiento moderno en la Argentina. Allá lejos y hace tiempo, parecía una locura construir viviendas en aquella zona inundable, a pasos del “cementerio de la fiebre amarilla”y cercano al maloliente arroyo Maldonado. Sin embargo, Bereterbide apostó a darle dignidad, inspirándose en complejos vieneses y holandeses. Este exponente del “modernismo con techo a dos aguas” formado por 17 edificios de tres pisos de alto, contaba con detalles inusuales como cocinas económicas a carbón con hornallas a gas, agua caliente, teléfono y materiales nobles como madera de Pino Tea, herrajes franceses, y mármol de Carrara. Lo más trascendental es la concepción del uso comunitario, convirtiendo al centro de manzana en un gran espacio abierto que ocupa el 70% de la superficie total, con calles interiores, veredas, plazoletas, juegos para niños, jardines, y paseos arbolados. Ubicación: delimitado por las calles Guzmán, Concepción Arenal, Rodney y Leiva.



LA NUBE: su fachada es conmovedora, una sucesión de corazones en tonos fucsia, rojo, naranja y blanco. Este flamante mural, donado a la ciudad por la polifacética diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada, le cambió la cara pero no el espíritu a esta asociación sin fines de lucro que hace treinta años se despeina promoviendo el vínculo de la infancia con la cultura. La Nube es polifacética: entre sus paredes funciona la sede de un club del libro, se organizan talleres de arte, escritura y radio; hay obras de teatro, y contiene una librería y pequeña tienda de preciosos objetos, cd´s y juguetes para niños (Jorge Newbery 3537).

EN PLAN GOURMET
MERCADO AGRO-ECOLOGICO DE CHACARITA: Dentro de un pulcro galpón amarillo funciona el primer mercado orgánico de Buenos Aires. Un cara a cara con los productores, en un clima muy agradable y espíritu comunitario. El público es de lo más heterogéneo, hippies, profesionales urbanos, chefs de Palermo Viejo, y estudiantes de US. Hay varios puestos con precios razonablemente amables: leche recién ordeñada, aceites, huevos, quesos, milanesas de soja, panes, pollos, frutas y verduras de estación. No olvidar las bolsas de tela! (Federico Lacroze  4171, al fondo del playón,  miércoles de 9 a 13 y sábados, de 9 a 15 hs.). 

CASA FELIX es un restaurante secreto, que funciona a puertas cerradas en un ph austero, con simpático patio y jardincito al fondo. Su especialidad es la cocina de inspiración latinoamericana, apodada “pescateriana con sabores exóticos, especias y aromas de nuestro continente”, a base de productos orgánicos. El menú, de cinco pasos, es creado a la vista de los pocos comensales (máximo doce por noche) y lleva el sello del chef Diego Félix auxiliado por su mujer Sanra, nativa de US. Su fama alcanzó las páginas del New York Times, Washington Post, y London Times, entre tantos otros medios prestigiosos ($110 pesos, sólo con reserva/ tel. 4555-1882).

LE BLE, la primera versión surgió en Colegiales y fue un éxito instantáneo. Ahora se viene la segunda vuelta, esta vez en Chacarita, con este original mix de restaurante/patisserie y boulangerie. Maravillosos las tostadas de pan multicereal secundadas por el café con leche, servido en tazones gigantes (Dorrego y Vera).

 M de Masamadre, x Guia Oleo

M DE MASAMADRE: Este almacén reciclado fue una de las primeras propuestas gourmet del barrio. Ubicado en almacén reconvertido con más gracia que dinero, bañado de bella luz natural, es un reducto de familias con niños, conductores de tevé, intelectuales y diseñadores. La carta es corta pero apetitosa, nuestro preferido es el plato Hindú (Olleros 3891, 4554-4555)

GAMBRINUS: cruza de restaurante clásico y bodegón, se especializa en cocina tradicional alemana (desde chucrut hasta sauerkrutz) y por qué no, cazuela de mariscos o milanesa con fritas. Porciones generosas y un mix de habitués, desde modernitos hasta parejas que festejan las bodas de oro (Federico Lacroze 3779/ 4553-2139). 

ALBAMONTE RISTORANTE: cantina emblemática de la zona, con porciones extra large y precios razonables. Las vedettes son las pizzas que marchan del horno a leña, pastas caseras y postres hiper calóricos, revival de los 70 como el panqueque de manzana o el merengue con chantilly y dulce de leche. (Corrientes 6735, tel. 4553-2400 4554-4486).

BARES
EL MUSEO FOTOGRAFICO SIMIK: Un pintoresco bar atiborrado de vitrinas con cámaras de fotografía, algunas que datan de principios del XIX. Ideal para tomarse un cortadito con medialuna de grasa, la mañana del sábado (Federico Lacroze 3901).

 Bar Rodney x Sebastian Dario
RODNEY:  a pasos del murallón del cementerio, este pequeño bar decadente pero pintoresco, fue retratado tanto por MTV como La Portuaria en un video clip. Su público es bizarro, desde vecinos del barrio ansiosos de un Old Smugler hasta músicos como David Byrne (ex Talking Head), El Zorrito Von Quintiero y Dante Spinetta. De noche, la zona es oscura demás (Newbery esquina Rodney).

DISEÑADORES


LAS KATZ. Mientras que Mishal (arquitecta) pone su pasión el diseño de carteras, su hermana Eugenia, despunta con los accesorios. Una colección deliciosa de productos, armados con retazos de géneros vintage o piezas conseguidas en mercados de pulgas. Su fama superó la frontera de su tiendita de Chacarita y llegó a las vidrieras de Le Bon Marché de París y otras boutiques de Tokio y Kuwait (www.laskatz.com).




Piezas de Pablo Ledesma para Hotel Craft

PABLO LEDESMA: es un verdadero artista transformando viejas maderas en icónicos muebles, de esos que no pasan de moda. Desde bibliotecas hasta coffee- tables, mesas de comedor o aparadores. De líneas contundentes y elegantes, que muestran con orgullo las imperfecciones del tiempo. Sus piezas forman parte de colecciones privadas, pequeños hoteles (el más lejano, en Kenia), y marcas como Penguin y María Cher. Diseña y crea a puertas cerradas en su enorme taller  de carpintería (sólo con cita, pabloledesma@fibertel.com.ar) www.pabloledesma.net 




PLAZA COLOR: timoneado por la apasionada María José Duffy, una de las primeras diseñadoras de indumentaria locales entrenada en la prestigiosa Fashion Institute de Nueva York. También pionera en desarrollar una línea de ropa para bebés y chicos teñida de colores, inscripciones con agudo humor, que apuestan a la comodidad. Hace más de un año, selló alianza con la cooperativa La Juanita, quien la provee de varias de las prendas que exhibe en su graciosísima tienda (Newbery  3584, www.delavacaenlaquiaca.com.ar).

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